En tres semanas, el canal de WhatsApp “Ejército de Lula” pasó de 50.000 a más de 10 millones de seguidores durante el balotaje de las elecciones brasileñas de 2026. Fue trabajo humano coordinado con nombre de guerra, jerarquía militar y tareas diarias, en contraposición a un discurso que habían adoptado los Bolsonaro y que aprovecharon desde esta campaña.
Qué pasó y cómo lo midió la prensa
El diputado André Janones coordinó un canal de WhatsApp llamado “Ejército de Lula” durante la segunda vuelta frente a Flávio Bolsonaro. Según el testimonio de Mayara Dos Santos, secretaria del PT en Argentina, entrevistada por El Cronista, el canal funcionaba como un sistema de “entrenamiento digital”: los participantes recibían tareas diarias con horarios de publicación fijos, hashtags específicos y contenido preformateado(videos, audios y textos) para replicar en otras plataformas y grupos.
Los números de crecimiento documentados:
| Momento | Seguidores |
|---|---|
| Antes de primera vuelta | ~50.000 |
| 6 de octubre | +1.000.000 |
| 7 de octubre | +2.000.000 |
| 17 de octubre | +5.000.000 |
| Dos días antes del balotaje | +10.800.000 |
El Tribunal Superior Electoral ordenó la suspensión temporal del canal y luego exigió su registro formal como herramienta de campaña. Ese detalle es relevante: el sistema funcionó en un terreno regulatorio todavía sin definir.
Fuente: El Cronista, testimonio directo de Mayara Dos Santos.
El lenguaje de milicia: deliberado, no accidental
El nombre “Ejército de Lula” no es una metáfora casual. Tras la victoria, Lula llamó públicamente a Janones su “general”. La estructura entera replica jerga castrense: ejército, general, tareas, misiones, mandamientos.
Esto tiene una lógica estratégica concreta. Janones es conocido en Brasil por lo que se llamó “janonismo”: comunicación política agresiva que toma prestado el registro del oponente para usarlo contra él. En 2022, cuando retiró su candidatura presidencial para apoyar a Lula, fue designado artillero comunicacional del PT con una misión explícita: atacar a Bolsonaro con sus propias armas retóricas. Él mismo dijo que sería “el Bolsonaro de la izquierda” en redes.
El “Ejército de Lula” en 2026 es la versión escalada de esa misma estrategia: apropiarse del lenguaje militarista del bolsonarismo y redirigirlo. Espejismo semiótico, no ingenuidad de naming.
Qué sabemos del contenido
El artículo de El Cronista describe el mecanismo pero no reproduce mensajes concretos del canal. Lo que sí está documentado:
- Formato: Videos, audios, textos, consignas, hashtags coordinados
- Objetivo declarado: Llevar la información “afuera de la burbuja de amigos”, movilización de base, no solo predicar a los ya convencidos
- Mecánica: Tareas diarias (“mandamientos”), horarios fijos de publicación, objetivo de sumar integrantes al canal
El tono apunta más a movilización y GOTV (get out the vote) que a campaña de miedo pura. El mensaje implícito era “hay que darlo vuelta” — una narrativa de segunda oportunidad, no de catástrofe inminente.
Lo que vale la pena señalar: 10,8 millones de seguidores en un canal de WhatsApp no se traducen directamente en votos. La correlación entre crecimiento del canal y resultado electoral es sugestiva, pero la causalidad es mucho más difícil de medir.
Por qué importa entender cómo funciona WhatsApp
Aquí está el punto técnico central que muchos análisis se saltan: WhatsApp Channels no tienen algoritmo de recomendación.
A diferencia del feed de Instagram o Facebook — donde el contenido puede llegar a personas que no te siguen si el algoritmo decide distribuirlo —, los canales de WhatsApp funcionan con distribución cronológica. Llega a quien ya está suscrito, en orden de publicación. No hay viralidad algorítmica.
Para crecer de 50.000 a 10 millones de seguidores en WhatsApp, necesitas que personas reales compartan el canal activamente hacia otras personas reales. No se puede conseguir con buen contenido pasivo ni comprando engagement. Tienes que organizarlo.
El PT diseñó una estructura para hacerlo: canal como nodo de broadcasting → miembros llevan el contenido manualmente a sus grupos privados y contactos → distribución en red cifrada donde ninguna plataforma puede filtrar el mensaje.
La acusación de sesgo algorítmico de Meta
Dos Santos menciona que los contenidos de Lula tenían “menos entrega” que los de la derecha en Meta. Esta percepción tiene base en investigaciones anteriores: estudios documentaron que el algoritmo de Facebook amplifica contenido divisivo y que el contenido conservador recibía históricamente más alcance orgánico en esa plataforma.
Esa crítica aplica a Facebook e Instagram, no a WhatsApp Channels. Si el PT eligió WhatsApp como canal principal, en parte fue para esquivar exactamente ese problema — moverse a terreno donde el algoritmo no interfiere.
La lección técnica
El “Ejército de Lula” es en esencia un sistema de agentes humanos con comportamiento coordinado: tareas asignadas, horarios fijos, outputs estandarizados, objetivos de alcance medibles. Es lo que haría una red de agentes IA si tuviera que distribuir contenido en un ecosistema sin API pública y con comunicación cifrada.
La diferencia es que lo hacen personas. Y eso es precisamente lo que lo hace difícil de detectar, difícil de suprimir y altamente efectivo: opera en la red de confianza personal de cada participante, donde ningún moderador puede intervenir.
Como ya vimos en campañas como la del “Si” en Chile que concluye el mandato de Pinochet . El mensaje de tomar las “armas” en el partido y darlo vuelta fueron más efectivas que la campaña del miedo y que la movilización colectiva en conjunto con el conocimiento de cómo operan los algoritmos definen un resultado histórico.
